Cocina y control glucémico: nuevo estudio científico de DCRA
Saber cocinar se relaciona con mejores indicadores de glucosa en diabetes tipo 1
Nuestro estudio en 287 adultos relaciona una mayor competencia culinaria con hábitos más saludables y mejores indicadores de control glucémico.
Publicado en la revista científica: Nutrition
Con fecha de: 24 de junio de 2026
Autores: Adrián Idoate-Bayón¹, Barbara Gómez-Taylor²˒³, Jorge Casaña Mohedo³˒⁴˒⁵, Francisca Esteve-Claramunt⁶, Miryam Vacas-Cortés¹, Marina Gómez Pérez¹, Rocío Práxedes Gómez²˒³ y Elena Sandri²˒³.
Claves del estudio
- Una mayor competencia culinaria se relacionó con mejores indicadores de control glucémico.
- Las personas más jóvenes utilizaron con mayor frecuencia técnicas menos saludables y alimentos preparados.
- La familia continúa enseñándonos a cocinar, pero Internet y las redes sociales se han convertido en la principal fuente de recetas.
Conoce las claves en 2 min
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¿Qué aporta el estudio?
En la diabetes tipo 1 solemos hablar de contar hidratos de carbono, ajustar la insulina o interpretar los datos del sensor. Sin embargo, existe otra capacidad cotidiana que puede influir en nuestras decisiones alimentarias: saber planificar, preparar y adaptar nuestras propias comidas.
En este estudio analizamos exclusivamente a 287 personas adultas con diabetes tipo 1 residentes en España y estudiamos la relación entre sus competencias culinarias, sus hábitos de cocina y sus indicadores glucémicos.
Los resultados obtenidos te pueden servir de guía. En general, las personas con diabetes tipo 1 mostraron una elevada confianza en:
- Cocinar verduras.
- Preparar alimentos proteicos.
- Elaborar una comida equilibrada.
- Utilizar los utensilios de cocina.
- Leer la información nutricional.
- Modificar una receta para hacerla más saludable.
En cambio, aparecieron más dificultades a la hora de la planificación semanal de las comidas y en la conservación de los alimentos.
Competencia culinaria y control glucémico
Uno de los resultados más relevantes fue la relación observada entre las competencias culinarias (saber cocinar) y los indicadores glucémicos.
Las personas con mejores indicadores de control glucémico obtuvieron una puntuación media de 7 sobre 9 en competencia culinaria. Mientras que las personas con peor control de la diabetes; obtuvo una puntuación de 6 sobre 9.
Además, las personas con indicadores glucémicos menos favorables comunicaron un uso más frecuente de:
- Técnicas de cocina con mayor incorporación de grasas.
- Frituras y preparaciones más pesadas.
- Salsas, azúcares y otros ingredientes calóricos añadidos.
Las personas jóvenes presentan mayores necesidades formativas
Las personas de entre 18 y 30 años recurrieron con mayor frecuencia a técnicas culinarias menos saludables, alimentos preparados y salsas o azúcares añadidos que las personas mayores de 30 años.
Este resultado señala un grupo especialmente relevante para futuras intervenciones. Aprender a planificar menús, preparar alimentos básicos y adaptar recetas podría ser particularmente útil durante los primeros años de vida independiente.
De la cocina familiar a las recetas digitales
El estudio también muestra un cambio importante en la forma de aprender a cocinar.
El 79,8 % de las personas participantes señaló a la familia como su principal fuente inicial de aprendizaje. Sin embargo, cuando necesitan buscar recetas o instrucciones, el 48,1 % recurre principalmente a Internet y las redes sociales, como blogs, YouTube o Instagram.
En comparación, solo un 2,4 % indicó acudir a profesionales de la nutrición o cursos especializados. Esto muestra la necesidad de crear recursos digitales rigurosos, comprensibles y adaptados específicamente a la diabetes tipo 1.
Descarga el estudio
Contacto: adrianidoate@diabetesdcra.com (Adrián Idoate-Bayón)
¿Por qué es importante este estudio?
- Amplía la educación diabetológica. Aprender a gestionar la diabetes no debería limitarse a contar hidratos de carbono y ajustar la insulina.
- Introduce habilidades prácticas. Planificar comidas, leer etiquetas, preparar alimentos básicos y adaptar recetas también forman parte del autocuidado.
- Detecta grupos con necesidades específicas. Las personas jóvenes podrían beneficiarse especialmente de formación culinaria práctica.
- Destaca la importancia del entorno digital. Internet y las redes sociales ya son la principal fuente de recetas para muchas personas con diabetes tipo 1.
En resumen, el estudio plantea que saber cocinar puede ser una herramienta más dentro de la educación diabetológica, pero estos resultados no modifican el tratamiento habitual ni sustituyen el acompañamiento individualizado de los profesionales sanitarios.
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